viernes, 26 de abril de 2013

Dificultad de Acceso a la Educación Secundaria - Itaka

En los pueblos situados a más de 3.000 metros de altura de los Andes bolivianos, con caminos impracticables en invierno que aíslan las comunicaciones durante días, la población quechua y aimara vive muy dispersa. Se estructura en pequeñas comunidades que a veces disponen  de escuelitas rurales en las que entre 25 y 50 niños y niñas de distintas edades estudian juntos con un mismo profesor.

Únicamente existen escuelas de educación secundaria en algunos núcleos con más población, pero las distancias a las comunidades son tan grandes y las comunicaciones tan malas que quienes quieren seguir estudiando  tienen que recorrer más de dos horas de camino para llegar a la escuela y otras dos para regresar.

En la mayoría de los casos se trata de los pueblos con los más bajos Índices de Desarrollo Humano de Bolivia. La pobreza se convierte en un círculo vicioso del que es muy difícil salir cuando las nuevas generaciones carecen de oportunidades educativas que le permitan mejorar su futuro personal y el de sus comunidades.

Es el caso de Anzaldo, Cocapata o Morocomarca, tres localidades con grandes pendientes  muy sensibles a la erosión del viento y el agua. Se trata de una zona agrícola con predominio casi total del minifundio de autoabastecimiento con relativa incidencia de pastoreo caprino y ovino, la altura media, el tipo de suelos, las malas comunicaciones, la dejadez institucional departamental, y la falta de educación entre otros factores se analizan desde las alcaldías como los factores clave en el deterioro de la zona y la precariedad social. Cálculos municipales siguen situando la desnutrición infantil en datos similares a los de algunas zonas de  África Subsahariana.

Respecto al clima podemos hablar básicamente con dos estaciones, una época de lluvias, entre noviembre y febrero, que es cálida. La época seca, desde mediados de febrero hasta septiembre, fría y con heladas nocturnas.

En lo referido a demografía, Anzaldo cuenta con un núcleo (Villa Anzaldo) en el que viven 1188 personas (606 hombres y 582 mujeres) y 69 comunidades muy dispersas y fragmentadas  en las que viven 7.938 personas (3.885 hombres y 4.053 mujeres) con una media de 117 personas por comunidad.  En Cocapata se calcula que el municipio  tiene 415 habitantes (215 hombres y 210 mujeres) en su núcleo, alcanzando los 4.314 habitantes si se suman las otras 13 comunidades rurales que pertenecen al municipio (2.192 mujeres  y 2.122 hombres). El municipio de Uncia (unidad administrativa de Morocomarca) tiene según el último censo 25.300  habitantes, de los que 12.542 son hombres  y 12.758 son mujeres.

La proporción de la población infantil se acerca en los tres municipios al 50%.

Según el último IDH: realizado por municipios en Bolivia Anzaldo ocupa el puesto 291 de un total de 314 municipios, mientras que Ayopaya, el municipio en el que hasta hace poco estaba integrada Cocapata ocupaba el puesto 294.  Uncía ocupa el puesto 282.

Consideramos que se trata de datos más que significativos que reflejan con claridad la situación de estos municipios con respecto a la realidad boliviana, hablamos de tres de los municipios con peor situación de Bolivia.

Situación de género: Al igual que en muchos otros países latinoamericanos uno de los principales problemas que afecta a las mujeres es la violencia de género y la discriminación generalizada hacia la mujer.

En el ámbito educativo en los últimos años se ha venido reduciendo la distancia porcentual entre las matriculaciones de chicos y chicas aunque sigue siendo alta. Uno de los motivos históricos de deserción femenina es el miedo de los padres y madres a las largas distancias entre escuela y hogar.

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